jueves, 17 de marzo de 2011

La venganza del cordero atado, Camilo Blajaquis (Seudónimo de César González)

La venganza del cordero atado, Camilo Blajaquis (Seudónimo de César González)
Selección de poemas.


Ciudad panóptica

El escenario es un colectivo
el aire que se respira es tristeza
no hay peor cárcel que la mirada del otro.
Miran por la ventanilla
y sus miradas se pierden.
Desean ser otra cosa
pero les divierte este caos.
Llego a mi destino y me bajo.
Me espera una reunión de
intelectuales de turno.
Sus ideas agarraron un piquete
a mi los piqueteros me dejaron pasar.
Antes que ahogarme decido marcharme.
Vuelvo al lugar donde mejor me refugio
busco esa cueva donde nadie me encuentre.
Ahí, donde puedo ser.
Ahí, donde no obedezco.
En la soledad, en el único consuelo.
Lo que observo es que hay mucho anhelo
se anhelan caricias, se anhela verdad.
Hasta las veredas sufren por
esa multitud que se queja de la lluvia
porque moja su ropa nueva
porque los retrasa en el trabajo..
Aunque el mundo es mas grande de lo que dicen
percibo que nos achicaron el tiempo...

Nueva vida

¿Es real esto que veo?
toda la madrugada esperé despertarme,
me pellisqué, me di un baño con agua fría y nada...
sigo acá.
¿Como se atreve el encierro a abandonarme así?
Libertad penal, pero hermosa libertad.
Libertad a medias pero resplandeciente libertad.
Estoy desacomodado, realmente me cuesta creer que la celda quedo atras.
Lo mas extraño de estas virgenes sensaciones es que es la primera vez
que escribo en compañia de los arboles, abrazado a los rayos del sol
y con un recital de pajaros de fondo.
La ciudad me regala una mirada agria, casi sanguinaria,
pareciera que los edificios me vigilan.
Pero para quien se habia olvidado su sabor
el aroma del asfalto produce
una sobredosis de alegria en mis arterias.
disculpen... necesito enjuagar mis ojos
El dia llegó,
vuelvo a ser esclavo de la velocidad del mundo.

Conurbano y sus desgastes


Ciudad de Buenos Aires, la capital de Argentina, el hábitat de mis suelas, el escenario de mis planteos, la razón de muchas de mis heridas, el lugar que tiene más marcas publicitarias que banderas nacionales, personas que renuevan a cada rato su moda, seres cada vez más lejos de la elevación, devotos de la resaca tecnológica del primer mundo, una avenida que disfraza una frontera, trenes donde la gente se cansa de viajar como bolsas apiladas, pero no protesta mientras el premio sea el sueldo de fin de mes.  ¡Sueldo, sueldo, sueldo!; razón de este caos, fragancia de este basural, enemigo de todo lo puro.
Ciudad ubicada en un beso de lengua mismo del agua y la tierra, en un orgasmo de la naturaleza llamado Río de la Plata. Ciudad que gracias a mercenarios conquistadores, ligó de rebote un hermoso nombre, quizás su mayor virtud, quizás su única sonrisa. Pero también hoy su última utopía, volver a sentir y deleitarse con buenos, limpios, resplandecientes aires.  No esta hoguera de caños de escapes, no estos rostros fríos que viajan en el tren y en los colectivos, no esta paranoia de miedos al robo, al desconocido que habita también tu suelo (es decir alguien argentino tambien).
Ciudad de Buenos Aires, rincón de asfalto que te hace olvidar que es parte de un país llamado Argentina, ciudad sin identidad, ciudad esclava, un estado más de los Estados Unidos.  Ciudadanos que hablan en lenguaje de cajero automático, desunión total, egoísmo total, esquizofrenia total. Vuelvo a decirlo, lo único lindo que tiene esta ciudad es el nombre.

Buenos aires está nublado

Desencuentros, nadie se mira nadie dice nada.
Caminantes que caminan a un vacío.
Haya sol, haya nubes, o esta rutina adictiva.
Muchas ruedas mucho ruido poco afecto.
Minorías pasaron a ser los enamorados.
La nueva religión es el ascenso laboral.
Mejor que llueva así pienso en otra cosa.
Como el mate tendría que ser el amor.
Amargo o dulce pero nunca negarlo.
Necesito una dueña, una que sea mentirosa y sincera.
Que hombre no la tiene, a quien no le hace bien.
No sea cosa que cuando esté muerto
me arrepienta de no haber vivido.
No es la policía lo que causa este dolor...
No es el delincuente lo que causa este dolor...
La culpa de la ciudad es del ciudadano.

Informe –De la superioridad del insecto sobre el humano

La capital es un hormiguero de cemento, publicidad y gases tóxicos.
Es el hábitat donde deambulan las hormigas de carne y hueso.  En consecuencia y respondiendo a las leyes del hormiguero cada una de las hormigas debe cumplir su función con la precisión y fortaleza necesaria, para mantener vivo y resistente al hormiguero. Sin importar el riesgo de las suelas de los peatones o si una pisada del destino aplasta algún sueño delirante de aquellas hormigas desconcentradas en su labor Pero esa realidad se vive bajo la atmósfera y el territorio de las hormigas-insecto, ellas cargan su trabajo con una mueca sonriente, sabiendo que al llegar al hormiguero habrán contribuido a la felicidad general de la comunidad hormiguera.  En cambio las hormigas de carne y hueso construyeron la historia de su comunidad hormiguera-humana en base a esfuerzo y responsabilidad, también, al igual que las otras. Con la diferencia de que las hormigas de piel y con esencia de siete pecados capitales aportan estrés, ambición, obediencia a todo lo ficticio, tristeza y hacen que el hormiguero de cemento adornado de luces y velocidad, luzca cada vez mas demacrado, putrefacto y en estado de descomposición.
Resumiendo esta cuestión, abordamos a la conclusión de que la especie humana es muy
inferior a la de las hormigas

INSOMNIOS (RELATOS DE ANSIEDADES)
"Hay tan solo una libertad inalienable, la libertad de
pensar." SPINOZA

Destellos de prosa en honor al insomnio.

Insomnio es lo que presentan estas 2 y 25 de la mañana. En los puentes y túneles de mi mente, por los pasillos de mis fantasías más brillantes se escuchan, por momentos cercanas, a ratos ensordecedoras, melodías y resacas de acordes de una canción disfrutada hoy por la tarde, ¿ayer? o ¿mañana?
Insomnio es lo que me cautiva y me atrapa en estas 2 y 32 de la mañana. Sacando cuentas a la velocidad de mi ansiedad, arribo al resultado de los casi escasos 60 días que me separan de mi libertad condicional.
Carnívora ansiedad, nicotina ansiedad, necesitada ansiedad. Han pasado varios años desde aquel pibito que ingresaba curioso a un instituto de menores, ha transcurrido un largo huracán, me ha transformado un gran terremoto de descubrimientos, he pasado por varias catástrofes, 4 institutos y 2 penales, el terremoto dejó en ruinas mis ilusiones, pero otras nuevas, distintas, brillantes ilusiones, reconstruyeron la ciudad de mis neuronas. La última frase me ha costado, de todos modos trato de que al escribir esto mi corazón como músculo mismo se desangre sobre esta lágrima de un árbol, que es el papel.  Es hora de rezar mi padre nuestro: ya fue, ya fue, ya fue, ya fue el robo, las rejas ya fueron, los berretines ya fueron, la inconsciencia ya fue, la resignación ya fue, el miedo y el hacerse ver ya fueron, ya fue el consumo capitalista, ya fueron las balas, ya fueron la muerte.  Yo mismo soy mi problema, pero yo mismo soy la solución. Es tiempo ahora de la ingeniería y la planificación del porvenir, de un proyecto de instantes, de ser curioso en el amor y la sabiduría, no en la violencia, no en la paranoia. De enriquecer mi conocimiento, no mis pies con unas super nikes.
Insomnio me somete, me ahoga y me maltrata en estas 2 y 50 de la mañana. El silencio en la calle es más refrescante y aliviador, pero nunca jamas llega a la plenitud, a sentirse completo.  Siempre el maligno ruido de un motor innecesario interrumpirá la paz.  Oh bendito cielo, benditas estrellas, bendita luna, cuántas noches te anhelé y extrañé estando en una celda, cuántas sonrisas me roba tu misterio, cuántas dudas me aclara tu belleza.  No me equivoco, lo que escuche fue una tímida orquesta de pájaros preparando su repertorio para recibir el amanecer, creo que eso es suficiente, es la pastilla necesaria para lograr conciliar el sueño. Gracias, y benditas seas naturaleza.
Son las 3:01 de la mañana y el insomnio comienza a retroceder, se puede ir un poco a la mierda.
Yo me voy a dormir, me voy al planeta de los sueños.

Diferencias invisibles

("Una verdadera ruptura es algo sobre lo que no se puede
volver, algo que es irrimisible, porque hace que el pasado deje de existir".) FITZGERALD
La realidad es que estoy preso, en una cárcel.
Lo real es que soy libre demasiado libre.
La realidad dice que hay inseguridad
Lo real grita que la violencia es consecuencia
de la exclusión, de la marginación, de mentir.
La realidad es que nos quejamos de que todo es una mierda.
Lo real es que somos la especie más fácil de domar.
La realidad vive sometida a cirugías plásticas.
Lo real es eso que no puede ocultar ningún maquillaje.
La realidad puede comprarse... o venderse.
Lo real no tiene precio vive en un mundo donde el dinero no vale.
La realidad tiene un Dios, tiene leyes, trabajo y vacaciones.
Lo real quisiera rebelarse pero la realidad lo metería preso.
La realidad tiene responsabilidades, horarios y un estado.
Lo real tiene un corazón, sentimientos y manos que dibujan.

Villas: la vida en un mundo aparte o así se vive apartado del mundo.
(dedicada a la gente de la Carlos Gardel, mi barrio)

Familias numerosas, o mejor dicho madres solteras con muchos hijos.
Los cascotes que inventan caminos así el barro no te muerde los tobillos.  Pilones de basura por acá y por allá. Esqueletos de autos robados ya desmantelados, saqueados y prendidos fuego. El sonido de un disparo en una esquina, diez disparos de respuesta en la otra.
Charlas de vecinas a través del alambrado mientras cuelgan la ropa en la soga: ¨Che te enteraste que lo mataron a fulano¨. ¨Si, y que a mengano le reventaron el rancho en la madrugada¨. La policía y sus cacerías.
La iniciación sexual bien temprana, los guachos, las pibas.
El comedor que se redujo a tan solo una merienda por día.
Los que se van a trabajar con sus bolsitos y sus bicis y sus ojos tristes y cansados.  La mayoría de la juventud que abandona la escuela sabiendo que San Martín lo único que hizo fue posar para el billete de cinco pesos.
Las madres que lloran la muerte del hijo chorro en velorios propios y ajenos.  Más patadas que gambetas en el campeonato de fútbol, los domingos a la tarde. El aire intoxicado por el porro cortado que esta vendiendo hoy la transa. Los evangelistas y sus gritos. Los perros persiguiendo las motos.
El guiso salvador del mediodía, el mismo guiso a la noche, lo que quede del guiso mañana.
Uno con las últimas Nike al frente, dos acá a la vuelta, diez en el fondo.  El micro que recorre los penales lleno de novias, de hijos, de madres y padres. La cumbia poniéndole ritmo a la miseria. El amanecer y los carros. El amanecer y los que todavía siguen de gira.
Los muchos sueldos flacos destinados a un celular, a ropa nueva, a disfrazar la pobreza.  Maradonas que mató la policía, que están en cana o laburando en una fábrica y que derrochan su magia pero en una canchita de barro.
La avenida y su frontera que divide a la villa del mundo. Rezos que ruegan exiliarse a la sociedad.
El sonido anestesiante de la lluvia maltratando las chapas. Los extranjeros de la clase media que vienen a comprar droga y se van descalzos, sin plata, pero con la droga.  Las velas derritiéndose en los mini-santuarios con las fotos de los pibes que murieron a manos de las balas, paredes que recuerdan sus hazañas.  Mujeres que modelan ante la pandilla, amor inconsciente pero puro, niños que se convierten en padres.
La religión de odiar a muerte a la yuta y dos de sus devotos a bordo de un súper auto seguramente robado.
Habitantes que se conocen todos, secretos que saben todos, engaños imposibles de ocultar.  Panorama de vida que siempre tiene olor a celda, a plomo, a trabajo en negro o en gris... o a traje de encargado de limpieza.
Es la villa, es otro mundo, es vivir apartado.
Esto es la soledad

Esto es la soledad
yo y estas cuatro paredes
y esa puerta fría y vieja
por donde no pasa nadie.
Esto es la soledad
el estar pensando hasta
que el cerebro parece explotar.
Esto es la soledad
mirar el techo todo un día entero.
Esto es la soledad
es estar sufriendo al escuchar
como el resto de los pibes, esta en visita.
Esto es la soledad
es desear tener una mujer
conmigo en este momento.
Pero saber que la única compañía
es esa cucaracha que cruza la pared.

Encerrado pero no anestesiado (todavía)

Me estoy acordando que estos seres también fueron balas en la recámara de la marginación y te quema bastante el dolor de sus lunares. Elijen la cumbia como anestesia eterna, prefiero su amistad ante que el reclamo de los decentes, porque aman la vida mientras se ahogan en ríos de lágrimas que esconden con posturas de guerreros.
Yo los miro y veo un espejo de rayos de tristeza, el que los culpa de algo es una estatua o una
botella de plástico vacía y no habrá libro que les borre el hechizo que les puso el desprecio.
La vida es muy simple si se aspira a nunca mandar y a la divinidad de todos, sino simplemente somos adornos de esta verdadera mentira.
Yo me cuido de las momias insensibles pero adoro los humanos que sonríen. Mi adicción es la duda, debe ser por la costumbre de tener enfrente un pelotón de fusilamiento, ahora entiendo para qué se inventaron los cargos y este vidrio blindado, seguramente ideado para el castigo, seguramente nuestro peor invento. Porque veo el sol y no me deja sentir su calor, porque veo al mundo a una vereda de distancia pero lo siento a mil kilómetros.  Extraño el amor. Ese que consumen en el mundo. Mi situación física es un pause simplemente, esta gente cree ayudar pero en realidad es como sal a la herida y agranda las sonrisa del verdugo. Me niego a aceptar cualquier pauta, tengo millones de ideas para pagar el precio, pero me duele ver el futuro cercano de mis ranchos en el dolor de un penal o en el olvido de un cementerio.
Si nadie hace nada para cambiar algo, bánquense las muertes y los robos, sus lágrimas de baja de imputabilidad no me conmueven, porque a nadie les conmueve nuestro dolor y sepan que tengo variedad de creaciones para transformar el resentimiento que me implantaron en belleza y comprensión y en lágrimas que no lloran el robo de un auto, sino que lloran el dolor ajeno.


Ráfaga de aire en medio de una celda


Una ráfaga de aire no sé si perfectamente limpia o no encanuta una astilla de calma.  Este dolor inconciente, que si bien se siente en los huecos de la mente, navega entre mi gente en esta isla que a orillas tiene paredes, que de angustia ya se excede, y que sólo te concede, cuando pintan de otro ambiente, llámese también demente, cuando fuman sabrosura dicen ellos; hermosura potenciada a la locura de ver algo que es imposible, algo que es sólo visible cuando la esperanza es terriblemente encantadora.
El motivo de las estrellas para mí es mostrarnos que la alegría no se compra, ni se transa, ni tiene acciones en la bolsa de comercio y si los pulmones del sol todavía se la bancan a pesar de tanto humo, es porque todavía nos quiere demostrar confianza mientras sonríe el mismo mambo que nosotros.
De acá a la otra punta infinita del planeta recorro para aprender la verdad de la vida, todos desencadenamos todo, el sufrimiento de millones de corazones y ojos que somos.  Privilegiados los que saben odiar la injusticia, no los que los facones de billetes les encandila el alma, les va torturando la compasión y la reflexión propia con la que nacemos.  A todos lo que más nos envicia es quejarnos de detalles, cuando con un boca en boca transformaríamos todo el mundo...
Lo dice alguien inexistente, te lo dice un seudónimo.

Poesía para todo preso

Adoro el aroma de las flores
que nunca veo, que jamás huelo.
La ausencia de todo placer
se recicla en la esperanza de
alguna vez aburrirme de sentirlos.
Me gusta bañarme en el mar que no conocí
a lo largo de mi corta, dolorosa, extensa y creativa vida.
Soy adicto a mirar por la ventana
el mismo, exacto, preciso y siempre idéntico paisaje.
Un gramo de sol, una sola gota de la saliva de sus rayos
tiene mas sentido que un beso mismo.
Pero son botas lo único que veo
es a uniforme el único aroma
son botas y uniformes lo que pide la sociedad.
Es esposados como andarán todos un día.
Shhh... silencio flagelos malditos, ya es mucho por hoy.
Mejor que hable mi ansiedad, mi necesidad, esta herida que supura.
¡Que griten y hagan eco estos hermosos dilemas!
Estas ilegales aspiraciones,
estos apartados, marginados y encerrados sueños.
Aunque mejor shhhh.... silencio esperanza,
Que puede escucharnos un guardia.
Que puede retarnos un Psicólogo.

Camión de traslados


Al fin comprendí que la vida es un fenómeno imposible de explicar en términos materiales.  Que debajo de la ropa, sea de marca o sean trapos, atrás de toda etiqueta, de todo oro, hay siempre un simple cuerpo, un desdichado ser humano esclavizado y sometido a la santa ambición que vende barato este sistema.
A esta conclusión llego mientras el frío bajo cero de este invierno va puliendo y limando las
paredes de mi celda. Mientras en la madrugada de ayer, en el micro de traslados, se cruzaban distintos personajes. De diferentes barrios, pero con dolores en su alma similares en todos.  Uno era de Dock Sud, otro de Lugano, otro de Fuerte apache, otro de La Boca, y así sucesivamente, pero en todos ellos, inclusive en mí, se reflejaba el hechizo del consumo, esa ley invisible que nos obliga siempre a querer ser más que el otro y nunca reservar un instante en donde nos asusten nuestras propias miserias.
Una vez más, lo que me volvió tristemente a sorprender, fueron las carcajadas y los berretines que se dibujaban debajo de los párpados agrios de varios viejos tumberos, acostumbrados a las cadenas de preso. Sus tristezas eran evidentes, pero merece un párrafo aparte la elegancia con la que se disfrazaban con el traje de guerrero, con aquel que ya nada le duele, que nada espera, solo rejas, traslados, puñaladas, muerte, hambre, resignación, pero siempre unas zapatillas de marca en los pies. El hechizo es ese, no te deja llegar al fondo de uno para descifrar lo simple que es vivir. Estamos atrapados, de eso no hay duda.  Ahora pienso en los mecánicos, en los obreros y finalmente en los empresarios que son los dueños de esto y que diseñaron tan perfecto este camión de los comparendos. Hay que ser ingenioso, capaz y decidido para crear un móvil donde se te torture tan fácilmente, sin golpes físicos ni gritos. Tan solo haciéndole los arreglos necesarios que tiene para que en invierno agonices de frío durante el viaje y para que en verano te ahogues de calor durante el viaje.  Pero de qué sirve escribirlo si acá ya estamos todos acostumbrados y no va a cambiar nada.  Para nosotros es normal la tortura del comparendo. Es normal que te vayan arrancando las raíces del alma con leyes y palizas. Que un abogado pago te intente amansar con palabras desconocidas. Que el defensor del estado diga que te ayuda pero nunca gane un juicio. Que el futuro se parezca cada vez más al infierno. Que el corazón emita latido pero aislado completamente de cosas como querer a alguien.
Así reflexionaba y de repente ya llegamos, estamos en la alcaldía, estamos en el tribunal. La celda acá es mas grande y te cruzas con un montón de pibes. Pasan segundos hasta que uno empieza a recordar tiempos de pura droga, pura esquina, mucha ropa de marca, tiroteos, ese mundo aparte o apartado. Esa infancia anhelando los juguetes de otros niños, esa infancia donde el primer juguete será una arma, una pipa para fumar pasta base, una bolsa de poxirran.  Creo que de todos los que estamos en esta celda ninguno fue niño.

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